“Colocaría una luz de neón en las barriadas mineras, para recuperar la vida en comunidad y el vecindario solidario”

Natalia Pastor (Pola de Laviana, 1970) es una reconocida artista y profesora de Secundaria. Ha charlado con LA CUENCA DEL NALÓN sobre cómo le inspira la cuenca minera y el orgullo de pertenecer al colectivo “Offmothers”.

Laviana. 3 de enero 2026

¿Qué matices da un lugar como la cuenca minera al desarrollo de la geografía personal?

El territorio es identidad, tanto personal como colectiva. No te puedes desvincular del lugar en el que creces, y la cuenca minera lo marca todo de una manera muy intensa. Es un entorno extremo, donde los valores colectivos, la vida de barriada, la memoria obrera, la solidaridad y la resistencia forman parte del día a día.

Mi padre llegó siendo un guaje huérfano desde un pueblín de Córdoba para buscar trabajo en la mina. En casa la lucha formaba parte de lo cotidiano: las huelgas, las conversaciones, la revista Mundo Obrero… Vengo también de unes muyeres que tuvieron que pelear cada día para salir adelante, que hacían malabares para llegar a fin de mes, cuidando de todos.

Durante mucho tiempo pensé que la Cuenca era un agujero negro, un lugar sin futuro del que había que marcharse. Con los años, esa mirada fue cambiando y hoy vivo con orgullo el vínculo con este paisaje, con un fuerte sentido de pertenencia y la necesidad de volver a él desde otro lugar, reconociendo su memoria y su fuerza.

Ha dicho que en sus proyectos confluyen el paisaje físico y el paisaje psicológico. ¿Cómo describiría ambos paisajes en alusión al Nalón?

En 2010 hice un dibujo titulado Autorretrato. Homenaje a Frida: una figura con la mirada al frente y el cuerpo desnudo, donde la columna vertebral se convierte en una chimenea rodeada por un hueco negro, como el carbón. Lo realicé en un momento personal muy delicado.

Esa idea volvió a aparecer durante una visita a la expo La poética de la escombrera, con un grupo de personas con Alzheimer que venían del centro de día de Lada. Fue muy emotivo ver cómo un hombre reconocía la chimenea de la térmica de Lada, aunque no era capaz de nombrarla. Esa chimenea ya no existe, y la propia arquitectura industrial muestra ahora sus heridas y sus ausencias. Para mí, la fragilidad del cuerpo que sostiene el peso de la vida y del dolor es la misma que la del paisaje: ambos cargan con la memoria, las pérdidas y las cicatrices de lo vivido.

Natalia Pastor durante la entrevista en el Pozo Carrio.

¿Cuál es el “ingrediente” principal de sus fotografías e imágenes?

El ingrediente principal de mis proyectos artísticos es lo autobiográfico, el cuerpo como espacio sobre el que impactan las batallas cotidianas y se reflejan los conflictos colectivos. En mi trabajo trato de capturar la tensión entre lo personal y los procesos históricos, entre lo íntimo y lo político, mostrando cómo las transformaciones del paisaje y el legado cultural impactan en nuestra identidad, conectando mi discurso con otras realidades.

En su obra tienen principal importancia las luces de neón, que suelen destacar notablemente. ¿A qué aspecto del Nalón le colocaría una luz de neón?

Las luces de neón me interesaron especialmente en un proyecto concreto, en el que realicé una serie fotográfica y de vídeo recorriendo prostíbulos de distintas zonas a través del lenguaje nocturno del neón.

“Ser mujer, artista y madre es morir en el intento y renacer de las cenizas”

En el Nalón, la situaría en la vida de las barriadas. Me crie en un portal con las puertas de las vecinas siempre abiertas; pasábamos de una casa a otra como si fuera la nuestra. Ahora que las barriadas vuelven a ocuparse, me gustaría que se recuperara esa vida en comunidad, ese vecindario solidario que marcó mi infancia.

Siempre se ha sentido observadora del paisaje que le rodea. ¿Cómo es el paisaje de la cuenca? ¿Cómo era? ¿Cómo se ha transformado?

Recuerdo la Cuenca antes de que hicieran el corredor. Los trayectos en El Carbonero eran largos; ir a Oviedo era toda una odisea, porque había que atravesar todos los pueblos, uno tras otro, sin saber dónde acababa uno y empezaba el siguiente. Parecía que vivíamos en una isla, al otru llau de los túneles de Villa.

Ahora las infraestructuras han cambiado el paisaje y las pasarelas se han convertido en plataformas de expresión popular y mensajes reivindicativos. También fueron escenario de las últimas barricadas mineras. Ya no hay actividad en los pozos, ni el olor a cocina de carbón, ni los economatos. Empieza a llegar gente de fuera y los pisos vuelven a ocuparse. Y aunque somos voceras y un poco cagamenteros, hay mucha nobleza y solidaridad. Somos gente afayaiza.

Pertenece al grupo “Offmothers”. ¿Cómo se es mujer, madre y artista, sin morir en el intento?

Es morir en el intento y renacer de las cenizas.Uno de los motivos por los que trabajo por series es porque mi condición de mujer, madre y artista afecta mucho a mi ritmo de trabajo, me impide sumergirme de lleno en un proyecto y me lleva a fragmentar el tiempo de trabajo.

Pastor delante del castillete el pozo lavianés.

El espacio doméstico está muy presente en mi obra, a veces de forma implícita y otras explícita, como en las series de dibujos o mi última instalación Barricada doméstica. De dentro a afuera. Como dice Rebecca Solnit en Los hombres me explican cosas, las mujeres tenemos que demostrar nuestro valor una y otra vez.

Pertenecer al colectivo Offmothers amplió mi visión sobre ese espacio, especialmente en relación con la maternidad y el arte.

¿Cuáles son sus artistas “de cabecera”?

Hay muchos y muchas artistas que me interesan, pero no tengo nombres de cabecera en un sentido estricto. Siempre me ha emocionado profundamente la obra de Louise Bourgeois, así como el trabajo de las artistas feministas de la Segunda Ola. En general, tiendo a interesarme por artistas que abordan problemáticas sociales y políticas, prácticas comprometidas con su tiempo.

“Antes pensaba que la cuenca minera era un agujero negro, ahora vivo con orgullo el vínculo con este paisaje, con un fuerte sentido de pertenencia”

¿Los elementos que le inspiran han ido cambiado con el tiempo? ¿Hay alguno que sea perenne?

Creo que nada es perenne, hasta la memoria es cambiante.

¿En qué proyectos está inmersa actualmente?

Después de Barricada Doméstica. De dentro a afuera, se abrió una nueva línea de investigación para mí. Ahora estoy trabajando en un proyecto vinculado a la minería, pero conectado también con otros lugares y contextos.

¿Hay algún/alguna artista del Nalón que le “conmueva” en la actualidad?

Cuco Suárez siempre fue y será un referente para mí. Cuco fue quien me conectó con el tejido artístico de la Cuenca cuando llegué del País Vasco. Yo no conocía a nadie, estaba muy perdida y me costó mucho volver. A través de él conocí a Vicente Pastor, Piru de la Puente, Adolfo Manzano, Carlos Coronas, Gema Ramos… También hay artistas más jóvenes cuya obra me mueve las entrañas: David Martínez, Noemí Iglesias, Ricardo Villoria, las ilustraciones de Alfonso Zapico

¿Deberían trabajarse los contenidos artísticos de otro modo o desde otra perspectiva, a nivel educativo?

Sin duda, creo que los contenidos artísticos deberían trabajarse de otro modo y desde otra perspectiva, sobre todo en la educación primaria, donde no hay especialistas y se pierde un momento clave de exploración y experimentación. Trabajo en un centro de secundaria y veo cada día lo fundamental que es desarrollar sensibilidad artística, no solo para comunicar, sino para fomentar el pensamiento crítico, la reflexión sobre nuestra condición humana y nuestra relación con el entorno.