Atlas de Geografía Minera: Presumir de guaje
Pocas cosas nos gustan en la cuenca minera tanto como presumir de guajes. Nos gusta tanto que hasta los llamamos así, “guajes”, sin más; no nos comemos mucho la cabeza. “El Guaje” por excelencia durante muchos años fue David Villa (y siempre lo será), el que llevó el nombre de Tuilla y de Langreo por todo el mundo, el que presumió —y presume— de padre mineru y de ser de un pueblu que casi es todo barriada (como casi todo en estas cuencas, ¿no os parece?).
Y ahora al podio de nuestro universo de orgullos ha subido un nuevo deportista, un chavalín residente en Puente d’Arcu que no da patadas al balón, sino que asciende montañas sobre dos ruedas como si sus piernas tuvieran motores. Sus piernas no, pero tal vez su ADN sí cuente con un par de piñones más que el del resto de los mortales. Solo hay que fijarse en su hermana Lua, también campeona ciclista en ciernes, que va por el mismo camino.

El “guaje” de nuestro orgullo ye Benjamín Noval Suárez, al que todos, desde hace unos días, desde que se proclamó doble campeón del mundo júnior de Ciclismo en Ruta y Contrarreloj, ya solo llamamos “el guaje de Laviana”. “¿Viste lo que fizo el guaje de Laviana?”, preguntas. Y ya no tienes que añadir más. Dices esas cuatro palabras y, mismamente, todo el mundo sabe a quién te refieres. Ye él, un neñu “normal”, “muy normal”, aseguran los que lu conocen, sonriente y con cara de buenu, que el día 7 de octubre de 2026 llegará a la mayoría de edad. Vamos, que ye un guaje todavía.
Benjamín Noval comparte nombre y primer apellido con su padre, que también, en algún momento, fue el “guaje” que nos hizo soñar con que, siendo medio de Turón y medio de Laviana, también puedes soñar con competir en el Tour de Francia, en la Vuelta a España o en el Giro de Italia —por mencionar las tres carreras más conocidas— y hacerlo siendo “gregario” de campeones como Lance Armstrong o su amigo Alberto Contador.
Siendo la persona —una de ellas— que lleva al líder al estrellato, que lo acompaña, lo protege, controla las escapadas, marca el ritmo del pelotón y que, si se necesita, carga con el agua y la comida para que no le falte de nada al campeón.
Si lo pensamos, lo de ser gregario no debe de ser muy distinto de lo de ser padre de un guaje que un día decide dejar de lado el fútbol que tanto le gusta y ponerse encima de una de esas bicicletas que lleva viendo desde que, literalmente, abrió los ojos por primera vez en este mundo.
Benjamín júnior y Lua Noval tienen un gregario que sabe lo que es partirse las piernas sobre una bicicleta. Y también tienen a Sara, su madre, que lleva tanto tiempo “sufriendo” por el ciclismo que estoy segura de que, si cierra los ojos, se conoce las curvas de ascenso al Alpe d’Huez tanto como las que suben a la Colladiella.
Antes dije que no había nada que nos gustara más a los de la cuenca minera que presumir de guajes, pero lo cierto es que sí: nos encanta presumir de familias buenas, currantes, con pasión por sus pasiones y con la mirada puesta en unos montes que les rodean y los protegen.
Como dijo Alberto Contador cuando, emocionado, habló de la victoria de Junior en el Campeonato Mundial en Ruta: “Le deseo toda la suerte del mundo y eso sí, dejémosle crecer con tranquilidad”.
Mucha suerte, guaje, a ti y a la tu hermana.
