“Un proyecto como el de Talleres El Conde solo puede construirse desde la escucha, la complicidad y el trabajo compartido”
Aarón Zapico, el director y fundador de “Forma Antiqva” será el gerente del nuevo proyecto cultural de Talleres el Conde. Charla con LA CUENCA DEL NALÓN

Langreo. 31 de julio 2026
Desde que anunció que asumiría la responsabilidad de Talleres del Conde habló de la necesidad de conocer qué está ocurriendo en Langreo y en Asturias e incorporar ese tejido cultural al proyecto. ¿Ha podido ya tomar el pulso?
Soy una persona muy observadora y me interesa conocer qué se está haciendo a nivel cultural, tanto aquí como fuera. Lo hago porque disfruto de la cultura, pero también porque me sirve para aprender. Procuro analizar aquello que me emociona para entender por qué funciona y ver si alguna de esas ideas puede trasladarse a nuestros proyectos.
Sigo con mucho interés la programación de centros como Laboral, la Fundación Juan March, Matadero Madrid o Pozu Santa Bárbara. Todos ellos ofrecen estímulos muy distintos y muy enriquecedores.
En el caso de Langreo, ya he mantenido encuentros con el tejido social y cultural del concejo para abrir un canal de comunicación permanente. Quiero escuchar antes de programar. Conocer sus inquietudes, necesidades y aspiraciones para intentar que Talleres del Conde sea también una respuesta a ellas. No será un proceso inmediato, pero sí será un compromiso firme.
Asturias tiene un enorme potencial. Estoy convencido de que buena parte de su futuro pasa por la cultura, pero por una cultura viva, participativa y profundamente conectada con la sociedad. Una cultura que dialogue con su territorio y contribuya a transformarlo.
En la cuenca del Nalón se habla desde hace años de reindustrialización. En esa búsqueda de nuevas propuestas, ¿cuál sería su idea de «reculturización»?
Creo que la primera fase debe ser pedagógica. Tenemos que diferenciar claramente qué entendemos por cultura, qué es ocio, qué es turismo o qué es gastronomía. Todas esas disciplinas pueden convivir e incluso mezclarse, pero debe hacerse de forma consciente y con un propósito cultural claro.
Nuestro principal objetivo debe ser generar un sentimiento de orgullo y pertenencia hacia Talleres del Conde. Que la ciudadanía lo sienta como un espacio propio, que entienda su programación, la recomiende y disfrute de ella.
Me interesan los proyectos que conectan de verdad con las personas, que emocionan y dejan huella. Quiero que convivan las iniciativas nacidas aquí con propuestas de fuera que nos permitan abrir ventanas y establecer nuevos diálogos. Ojalá los jóvenes encuentren en Talleres un lugar donde descubrir referentes, desarrollar su creatividad e imaginar futuros posibles.

Haciendo un guiño al proyecto artístico que dirige, ¿qué mimbres de la «forma antigua» de la cultura de Langreo le gustaría potenciar?
Langreo posee un patrimonio cultural extraordinario que merece ser estudiado, cuidado y proyectado hacia el futuro. Me interesa prácticamente todo.
Quiero escuchar a los jóvenes para saber qué esperan de un espacio como este y explorar con ellos las enormes posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. También me gustaría fortalecer nuestro extraordinario movimiento coral amateur, que considero uno de los grandes patrimonios culturales de Asturias.
Por supuesto, quiero prestar atención al teatro, al Conservatorio, a las artes plásticas y a tantas iniciativas que ya existen. Y me gustaría tender puentes con los artistas asturianos que desarrollan su carrera fuera para que vuelvan, aunque sea temporalmente, a compartir su experiencia.
En realidad, una de las cosas que más me apetece es algo muy sencillo: sentarme a tomar un café con la gente de aquí y escuchar todo lo que tienen que contarme.
En 2012 versionó Las cuatro estaciones de Vivaldi. ¿Se atreve a imaginar unas «Cuatro estaciones» para Talleres del Conde?
Acepto el reto.
Primavera. Una gran celebración de la cultura asturiana contemporánea: música tradicional dialogando con la nueva escena, juegos populares, exposiciones, encuentros gastronómicos y actividades repartidas también por el entorno rural.
Verano. Un gran proyecto dedicado al flamenco. Un tablao instalado en Talleres del Conde con artistas como Arcángel, Pepe del Morao o Jesús Méndez, acompañado de talleres y actividades dirigidas especialmente a colectivos con menos oportunidades de acceso a la cultura.
Otoño. Las artes plásticas como protagonistas. Coproducciones con Laboral, exposiciones temporales y un amplio programa educativo en colaboración con colegios e institutos de Langreo, además de talleres intergeneracionales con nuestros mayores.
Invierno. La danza en todas sus formas: desde el ballet clásico hasta las nuevas tendencias urbanas, combinando compañías asturianas con grandes proyectos nacionales e internacionales. ¿Por qué no soñar con recibir algún día al Malandain Ballet?
Y, como regalo adicional, una residencia de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico.
Ha dirigido algunas de las principales orquestas españolas y ahora lidera este nuevo proyecto cultural. ¿Qué «batuta» utilizará?
En realidad, dirigiré igual que dirijo un concierto: con las manos, no con una batuta.
Intentaré que el gesto sea cercano, tranquilo y dialogante, pero también firme cuando haya que tomar decisiones. Un proyecto como este solo puede construirse desde la escucha, la complicidad y el trabajo compartido.
Ha dicho que Talleres del Conde no pretende competir con el Niemeyer o el Auditorio Príncipe Felipe, sino trazar un camino propio y romper barreras. ¿Cuáles son esas barreras?
La competición pertenece al deporte, no a la cultura. Nuestro objetivo no es ser mejores que nadie, sino enriquecer el ecosistema cultural asturiano.
Las principales barreras suelen ser prejuicios. Pensar que la cultura pertenece a una élite, que responde a una determinada ideología o que hace falta una preparación especial para disfrutarla. No creo nada de eso. Si se programa con inteligencia, conociendo el contexto y respetando al público, cualquier persona puede emocionarse con una propuesta cultural.
Mi plan es muy sencillo: emocionar. Porque la emoción genera curiosidad, empatía, integración y desarrollo.

Usted es especialista en música barroca. Jean-Baptiste Lully dirigía golpeando el suelo con un bastón para marcar el compás. ¿Cree que en Talleres del Conde tendrá que hacer algo parecido para abrirse camino?
En absoluto. Desde que asumí esta responsabilidad solo he recibido afecto, ilusión y muchísimos mensajes de apoyo. Me siento profundamente agradecido.
Llego como un vecino más, con la convicción de que la cultura puede mejorar la vida de las personas y fortalecer una comunidad.
Si tuviera que escoger una banda sonora para este proyecto, ¿cuál sería?
Más que una banda sonora elegiría una ópera, porque reúne todas las disciplinas artísticas: música, teatro, literatura, escenografía, vestuario, iluminación…
Y si tuviera que escoger una, sería L’Orfeo, de Claudio Monteverdi. Es una obra que habla de emoción, transformación y del poder del arte para trascender los límites de lo posible. Me parece una metáfora preciosa para lo que queremos construir.
Usted mira al pasado con frecuencia. El conde Sizzo fundó estos talleres en 1894 y en 1900 obtuvo la Medalla de Oro de la Exposición Universal por la Campana de Covadonga. ¿Puede ese tañido servir de metáfora para el proyecto?
Podría serlo por su capacidad de convocar y reunir a la gente.
Pero prefiero pensar en un sonido menos regular y más humano. Un impulso creativo capaz de sorprender, de emocionar y de cambiar según las personas que lo hacen posible. Al fin y al cabo, la cultura siempre está viva.
El 17 y 18 de julio los nuevos Talleres del Conde abrieron sus puertas. ¿Qué encontrará quien los visite?
Encontrará un edificio extraordinario, un equipo con muchísimas ganas de trabajar y, sobre todo, un proyecto que quiere crecer junto a la ciudadanía.
No aspiramos únicamente a programar actividades. Aspiramos a construir un espacio que la gente sienta como suyo, abierto, vivo y en constante evolución. Si conseguimos eso, habremos dado el primer paso para que Talleres del Conde se convierta en un verdadero motor cultural para Langreo y para toda Asturias.
