Atlas de Geografía Minera: Voblanaes y el canto colectivo
No sé cuántas veces dijimos ya que escribir sobre minería, carbón y la sociedad que se formó a su alrededor es para Alfonso y para mi, un mandato divino. Algo que estamos obligados a hacer (bendita obligación) no solo para salvaguardar la memoria de los que nos precedieron, también (o quizás sobre todo) para ayudar a refrescarla a los que vienen detrás. Y los que vienen detrás, a los que vemos casi siempre como seres de otra galaxia (seguramente lo sean, porque esto del siglo XXI está resultando, cuando menos, marciano) en realidad también tienen mucho que contar, pintar y cantar. La veta de carbón sigue ahí, lo veo cada vez que siento tocar a los Gaiteros del Carbón, cuando admiro las calles plagadas de gente joven en las Charangas de Sotrondio, en los grupos de teatro, danza, en los clubes deportivos, en las comisiones de festejos… Y ahí, en medio de todo este orgullo por el guajeríu de la cuenca del Nalón que me inunda el alma aparece “Voblanaes”, un proyecto musical que, cuestación popular mediante, llevará a la versión “veterana” del Coro de Voces Blancas del Valle del Nalón a nada menos que el Festival de Música de Viena, que se celebrará en la capital austriaca el próximo mes de noviembre.

Para financiar su viaje a Centroeuropa, la muchachada del coro ha montado un “crowdfounding” en el que la gente puede ir haciendo pequeñas aportaciones que además, depende de la cuantía, tienen recompensa. Por ejemplo, por el módico precio de 15 euros el “financiador” tiene derecho a una entrada para el concierto que dará la agrupación el 19 de septiembre en el Teatro La Benéfica de L´Infiestu. En el proyecto han participado también ilustradores asturianos que han dibujado ilustraciones inéditas que se pueden adquirir con aportaciones de 30 euros. La lista no está nada mal (e incluye al señor Alfonso Zapico con el dibujo que ilustra esta contraportada).
Bueno, y después de la chapa comercial que os di, las caídas de ojos que os eché para que, en la medida de vuestras posibilidades, echéis una mano a Voblanaes para que pueda ir a Viena (no me digáis que no es una fantasía que se cante El Chalaneru en Austria) voy a seguir reflexionando en por qué estoy tan orgullosa de estos guajes y guajas. (Ah pero antes, por si leéis estas líneas y no sabéis como ayudar os digo, tenéis que buscar en la página goteo.org el proyecto de Voblanaes)
Voblanaes no solo ye una iniciativa que pretende llevar la música tradicional asturiana a uno de los centros mundiales de la música clásica, ye también, un proyecto coral, de muchos, de todos juntos… y eso, queridos, ¡ye la marca de la casa minera! Si los fracasos en grupo, aunque derrotas, siempre se pueden llevar mejor, las victorias en pandilla son una de las mejores cosas que da la vida, de verdad. Y por eso Voblanaes es, en cierto modo, una nueva forma de cantar esa memoria colectiva. Insisto, no me digáis que no ye una fantasía que los austriacos escuchen cantar el Chalaneru, que tantes fiestes de prau, tantes barres de chigres, tantes tardes de melancolía nos acompañó antes de llegar aquí…
