Lo habitual no es neutral: 8 de marzo Día Internacional de la Mujer

Laviana. 3 de marzo 2026.

Los cinco concejos de la comarca minera del Nalón trabajan a lo largo del año para posibilitar que el empoderamiento de sus mujeres camine sin detenerse, salvando todo tipo de obstáculos. Imprescindible trabajo que se intensifica en los meses de febrero y marzo, en torno a la celebración cada 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer. Esa jornada los Ayuntamientos del Nalón celebrarán plenos extraordinarios, para no olvidar que continúa siendo necesario para conmemorar la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos y su plena participación en la sociedad. Al tiempo que se recuerda las reivindicaciones históricas por mejores condiciones laborales y derechos civiles, visibilizando la desigualdad y la violencia de género, y reflexionando sobre los avances y desafíos pendientes en igualdad. Porqué: cambiar lo normal, también es avanzar

Si bien el trabajo de las mujeres para poner de manifiesto la importancia de este día se realiza a lo largo de todo el año, desde el 5 de marzo se han programado actividades para su conmemoración, Así eses jueves a partir de las ocho de la tarde en el langreano Teatro “José León Delestal”, de  La Felguera se proyectará la película Recién nacidas.

Presentación, en el CIDAN de Pola de Laviana, de la campaña del 8M 2026 del valle del Nalón.

El viernes 6 de marzo en los distintos ayuntamientos de la comarca se celebrará un pleno extraordinario en el que como es habitual se leerá una moción reivindicativa en apoyo a las mujeres, Así en el pleno langreano se podrá disfrutar además de una actuación musical a cargo de alumnado del CP “Benedicto Bembibre” de Lada, que se realizará en el transcurso de dicha sesión plenaria que arrancará al medio día. Los actos continuaran el lunes 9 de marzo en la Casa de Encuentro de las Mujeres. La Felguera, donde a partir de las cinco y media se impartirá un taller de acuarela impartido por la formadora  Susana Fernández Vázquez. Será el 12 de marzo cuando un nuevo taller en esta ocasión impartido por Jessica Rodríguez una a las mujeres con ‘Manos que conectan’. El 18 de marzo se podrá participar en la charla ‘La inteligencia artificial: oportunidades y amenazas para la igualdad. El teatro llegará el viernes 20 con la obra Todas las mujeres que habito

En San Martín del Rey Aurelio las actividades comenzaron en febrero con el Club de Lectura presentando el libro Partida de Reinas de María Teresa Álvarez. El 7 de marzo se representará la obra de teatro Somos memoria por parte del Grupo Emporfiaes de Sobrescobio en el Aula Cultural Onofre Rojo de Sotrondio. El día 16 gran  chocolatada en la Asociación Molín de Bras con actuación del grupo de pandereteres del grupo folclórico L’ Esperteyu de El Entrego, dos días después el Club de Lectura presentará el libro Geometría de la memoria. Por último, el 10 de abril será la tradicional comida en homenaje a las Nonagenarias, a la Mujer del siglo XXI y se entregará una distinción a la Asociación “Comadres” de Gijón por la reciente celebración de los 40 años.

Los actos en el concejo de Laviana se centran en talleres, dos para los escolares el primero para primaria ‘Vacunas para el buen trato’, y el segunda para secundaria ‘Mujeres creadoras, mujeres creadas’. Tambiún habrá el 5 de marzo la actividad Decora una tote bag’, para las Asociaciones de Mujeres de Laviana. El viernes 6 habrá doble actividad de nuevo un taller en Barredos ‘Inventoras y caleidoscopios’, y en la Casa de Cultura de Laviana el concierto ‘Resientes y resilentes’ por Alba Gil y Maria Silva de Asturias.

Para más información sobre el programa de actividades: www.mujeresnalon.es

Lo habitual no es neutral

Las cinco concejalas de la mujer de Langreo, San Martín del Rey Aurelio, Laviana, Sobrescobio y Caso nos dan sus razones y el porqué de la campaña mancomunada que, este año, está dedicada a la normalización de los quehaceres habituales que la mujer desempeña en el día a día

Susana de la Fuente. Ayuntamiento de Langreo

Desde la concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Langreo, creemos que es necesario seguir trabando por cambiar el concepto de que lo habitual no es neutral.
A pesar de los avances en la sociedad, lo normal sigue siendo que la mujer concilie, se ocupe de la casa, de los mayores, de los hijos y un largo etc., y esas conductas/actuaciones, a través de los tiempos se han normalizado.

El objetivo sigue siendo cuestionar comportamientos que, aunque ocurren como habituales, no aceptamos como naturales, ya que todo el peso recae, siempre, indefectiblemente, en las mujeres.

Buscamos desnaturalizar y visibilizar conductas como el acoso, la desigualdad salarial, la carga mental doméstica o comentarios sexistas, pero no solo eso, sino también  construcciones sociales y culturales aprendidas que pueden y deben cambiarse.
No podemos convertir en justo o correcto algo que se ha hecho siempre de una manera con visión del patriarcado, por lo que tiene un sesgo homófobo que tenemos que eliminar.
Debemos cambiar la sociedad y erradicar las tradiciones machistas y por ende no justificar la desigualdad, y eso comienza desde lo más básico, desde el día a día ya que, lo habitual no es neutral.

Gema Suárez. Ayuntamiento de San Martín

En lo cotidiano, en el día a día, nos seguimos encontrando escenas habituales, normalizadas en nuestra sociedad, que constatan la desigualdad de género y acentúan las diferencias. A las mujeres, por el mero hecho de serlo, se les presupone que tienen que asumir en exclusiva unos roles y unas responsabilidades que van en contra de la igualdad entre hombres y mujeres, que a priori son sutiles, imperceptibles, engarzados con firmeza como están en una cadena de prácticas que no hacen otra cosa que perpetuar el machismo.

Porque en el seno familiar, donde más se perciben estas conductas, hemos normalizado que sea mayormente la mujer quien se encargue de las tareas de la casa, del cuidado de hijos y padres, de atender las reuniones del colegio, de planificar la economía familiar; como también de reducir su jornada laboral o de hacer malabares para conciliar vida familiar y trabajo, entre otros muchos estereotipos de género que ahondan en la discriminación y la desigualdad. Es por ello que ante estas creencias trasnochadas exigimos corresponsabilidad y educación en igualdad, bajo el convencimiento de que lo habitual no puede ser normal ni la sociedad neutral.

Jaboba García. Ayuntamiento de Laviana

Como sociedad, hemos empezado a detectar y señalar el machismo y las desigualdades a las que nos enfrentamos las mujeres. Pero no sé si tenemos la misma agudeza para detectar la desigualdad cotidiana, que pasa mucho más desapercibida porque se viste de normalidad.

Lo habitual, es que las tareas domésticas las hagamos las mujeres. Lo habitual, es que el peso de la crianza recaiga sobre las mujeres. Lo habitual, es que del cuidado de las personas mayores o dependientes se encarguen las mujeres. Todo esto implica una normalización más de la desigualdad entre hombres y mujeres.

La incorporación de las mujeres al mercado laboral es un contexto en el que se manifiestan de forma clara esas desigualdades. Empleos menos especializados, mayor temporalidad, sueldos menores, mayores índices de reducción de jornada, es decir, mayor precariedad laboral.

El Observatorio de Igualdad y Empleo de Fundación Mujeres, tradujo en 2025 todas estas tareas en tiempo real. Una mujer dedica 8 horas diarias a su trabajo remunerado, 4 horas y 27 minutos al cuidado de menores y dependientes y 3 horas y 42 minutos a las tareas domésticas. Si duerme 8 horas, le quedan 51 minutos.

Nuestra campaña nos invita a reflexionar y a partir de ahí, empezar a dar pasos para revertir la situación y no normalizar esta desigualdad estructural.

Compartir genera igualdad.

Berta Suárez. Ayuntamiento de Sobrescobio

Lo habitual no es neutral. Que algo sea frecuente no lo vuelve justo. Nos enseñaron a aceptar lo cotidiano como si fuera natural, como si no estuviera cargado de decisiones históricas, privilegios y silencios. Pero lo habitual tiene dueño. Lo habitual reparte tareas, expectativas y miedos. Lo habitual dice quién cuida y quién manda, quién habla y quién escucha, quién ocupa espacio y quién aprende a encogerse.

Cuando señalamos que lo habitual no es neutral, incomodamos. Porque lo de siempre se disfraza de sentido común. Que una desigualdad se repita no la convierte en destino. La costumbre ha sido una aliada eficaz de la mengua de derechos en las mujeres: normaliza brechas salariales, dobles jornadas, violencias minimizadas y cuerpos vigilados.
Cuestionar lo habitual es un acto feminista porque implica desobedecer inercias. Es mirar la mesa familiar, la oficina, la calle y preguntarse: ¿quién sostiene esto y a qué costo? Es negarse a aceptar que la carga mental sea invisible o que el liderazgo tenga voz masculina por defecto.

Lo habitual no es neutral: es una construcción. Y si fue construido, puede ser transformado. Por eso nos parece importante reflexionar sobre ello en nuestra campaña del 8M. Porque lo que no se nombra parece que no existe y, de cuando en cuando, hay que seguir revisando a fondo lo habitual…

María Garrido. Ayuntamiento de Caso

A veces ni nos damos cuenta, pero está ahí, silenciosa y constante. Esa carga mental que tantas mujeres llevamos cada día: organizar, preocuparnos por todo y por todos, recordar cumpleaños, citas médicas, compras, imprevistos… mientras seguimos cumpliendo con nuestro trabajo, familia y vida. Una carga que muchas veces pasa desapercibida, pero que pesa.

Es tan habitual que creemos que “así son las cosas”, que es lo normal… pero normal no. No debería darse por hecho que siempre habrá una mujer pendiente de todo, sosteniendo lo invisible, pensando incluso cuando nadie se lo pide.

Lo habitual no es neutral. Lo que se repite cada día construye desigualdad si no se cuestiona. Por eso visibilizar esta carga es un acto de conciencia y de justicia. Nombrarla es empezar a repartirla.

Este 8M nos invita a mirar nuestra vida cotidiana con honestidad. A preguntarnos quién organiza, recuerda, anticipa, sostiene. Y a decidir que podemos hacerlo de otra manera.

La corresponsabilidad es compromiso. Es entender que cuidar, planificar y sostener la vida es tarea de todas las personas, una responsabilidad compartida.

Este 8 de marzo recordamos que la igualdad también se juega en lo pequeño, en lo cotidiano, en lo que parece normal. Porque lo habitual no es neutral. Y transformarlo está en nuestras manos.