Atlas de Geografía Minera: Sizzo, Aarón y los talleres

Langreo, 3 de julio 2026.

El Conde Sizzo vivió en Langreo tan solo diez años y de eso ya hace casi siglo y medio. Él, además de un título que lo definía, era italiano, muy religioso, emprendedor, aventurero y amante del arte.

No sé si alguno de los días que pasó el sofisticado aristócrata por La Felguera pensó que muchos años después íbamos a seguir llamando a su fábrica «los Talleres del Conde«, a pesar de no pocos avatares y de toda la maleza que lo tapó durante años. Y que ese espacio se iba a convertir, en el año 2026, en un proyecto cultural ilusionante donde van a tener cabida la música, el teatro, el arte y la literatura.

Parece una tontería (los que consideran que la cultura en su conjunto lo es, lo dirán), pero lo cierto es que es bastante emocionante saber que va a seguir vivo un lugar que durante mucho tiempo parecía destinado a ser un monumento a las cenizas de lo que un día fuimos (y a mucha honra).

Antes de seguir por aquí, por esto del futuro, dejaime contavos que el aristócrata, de nombre Arnaldo, llegó a Asturias para construir líneas ferroviarias. Tuvo un empeño especial en construir una que uniera el Nalón con la Meseta. Ese plan no lo consiguió hacer él, pero su idea fue precursora de la línea hasta Soto del Rey. Sizzo alcanzó otros hitos. Él fue, por ejemplo, la primera persona que condujo un coche a motor en este valle. Lo hizo en agosto de 1900. Era un Renault y lo trajo él mismo desde París en un periplo que duró 12 días (aunque, a juzgar por las crónicas, también podrían haberse llamado los 12 trabajos de Hércules). Y también él, o bueno, en realidad más bien sus trabajadores, fueron los que fundieron la campana de 4 toneladas de peso que se puede ver en Covadonga y que tiene grabadas escenas de la Divina Comedia de Dante. Un armatoste (con perdón) que ganó un premio en la Exposición Universal de París de 1900, de donde, por cierto, Sizzo se trajo el coche.

Y de un italiano a un langreano que podría pasar perfectamente como hijo de la República Italiana, el músico Aarón Zapico, que será el primer director que tenga el nuevo espacio cultural Talleres del Conde. Después de leer y conocer un poco la historia de Arnaldo, tengo que reconocer abiertamente que creo que el conde hubiera elegido también a Aarón para el cargo. Es que lo tiene todo: carisma, talento, ganas de hacer cosas y amor por la cuenca del Nalón, donde nunca ha dejado de vivir. Aarón Zapico, clavecinista, director de orquesta, el fiu de Marga y Eloy, el hermano de Daniel y Pablo, el nuevo Conde de los Talleres. Ojalá le vaya bien a Aarón al frente de los talleres, porque tengo la firme convicción de que eso significará que nos va bien a todos los demás. Tenemos ejemplos cercanos, al otru lau de Santo Emiliano, que demuestran que desde las instituciones y desde los ayuntamientos se puede hacer cultura para todos los públicos y de calidad; se pueden utilizar los espacios no solo para atraer turistas, sino también para atraer el orgullo de los «aborígenes», que somos nosotros.