“El Montepío no es una empresa, es una entidad minera y obrera, con vocación social”

Jesús Armando Fernández Natal (Figaredo-Mieres) es ingeniero técnico de Minas y preside el Montepío de la Minería Asturiana desde 2022. Ha charlado con LA CUENCA DEL NALÓN sobre su reelección y su gestión, orientada al compromiso social.

Oviedo. 2 de junio 2026

En 2025 revalidó su cargo como presidente del Montepío de la Minería, ¿cuáles diría que han sido los “puntos fuertes” del proyecto que lidera?

Creo que el principal punto fuerte ha sido y es el compromiso firme e inequívoco de las trabajadoras y trabajadores de la mutualidad, la fundación y las empresas con el futuro del Montepío, lo que nos facilitó generar mantener una línea de gestión profesional seria, rigurosa y coherente, que nos permitió avanzar conciliando lo que somos, una entidad compleja, que desarrolla actividad en campos diferentes y exigentes, como el turismo de bienestar, el sector de los cuidados y la atención a personas mayores y con discapacidad, además de los que es nuestra esencia como mutualidad de previsión para las familias mineras. Hacerlo además siendo fieles a nuestro compromiso social con las Cuencas mineras, su cultura y su legado, donde el concepto solidaridad siga siendo referencia. El reto era y es enorme, pues el escenario global es absolutamente complejo. Por un lado, por las necesidades propias del Montepío de sostener y modernizar todas las instalaciones, actividades y servicios, adaptándolas al tiempo actual, que de por sí ya imprime velocidad con los avances tecnológicos y los cambios sociales.  Y por otro, en contextos socio económicos complicados, tanto en Asturias y en las Cuencas, con nuestra singularidad, como en España y el mundo, con tensiones de incertidumbre, inflación… Aunque siempre nos exigimos más, nuestro equipo puede estar orgulloso de haber avanzado en ese escenario, y poder ir dando respuestas a esos retos constantes de mejora.  Todo ello sin perder nuestra prioridad: el humanismo, las personas.


Cuando asumió la presidencia dijo que quería modernizar el Montepío. ¿Cree que lo ha logrado?

Hemos avanzado de forma clara, aunque es un proceso continuo en el que las y los trabajadores de la mutualidad son un pilar fundamental. Modernizar no es solo renovar instalaciones, sino mejorar la forma de trabajar, introducir tecnología y metodología en la gestión y adaptarnos a las nuevas demandas, que no llegan solo de las exigencias del cliente actual, también de la competencia.

Hoy somos una entidad más digitalizada, con sistemas de gestión más eficientes y con centros que han mejorado y seguirán mejorando en confort, sostenibilidad y seguridad. Pero la modernización no se termina nunca; es una línea de trabajo permanente. Y solo podemos afrontarla desde una gestión económica muy rigurosa y realista, que nos permita conciliar todo: seguir dando servicio desde una visión social y que a la vez permita una reinversión.

Jesús Armando Fernández Natal presidente del Montepío de la Minería Asturiana, protegonista de la entrevista de este mes.

El 12 de junio celebrarán la Asamblea General Ordinaria y se abordará el Informe de Gestión de 2025. ¿Cómo resumiría ese ejercicio?

Ha sido un nuevo ejercicio de consolidación y crecimiento. Hemos seguido invirtiendo en estos últimos años nuestros centros para mejorar el balneario, los apartamentos de sol, las instalaciones comunes y servicios, con actuaciones importantes que van más allá de la imagen y el confort.

Al mismo tiempo, hemos mantenido el equilibrio económico en un contexto de costes elevados, algo nada sencillo dadas nuestras responsabilidades y nuestro compromiso social. Nuestro objetivo no es maximizar beneficios, sino asegurar la viabilidad de la entidad y ofrecer servicios de calidad a precios accesibles. Ese equilibrio define nuestra gestión. Además, los buenos resultados de los últimos ejercicios nos han permitido reducir la deuda hipotecaria a un ritmo de un millón de euros cada año.

¿Cuáles son los principales proyectos del Montepío para 2026?

Nuestra línea de trabajo sigue siendo clara: mejorar lo que tenemos, que no es poco. Hablamos de instalaciones de envergadura en cuatro provincias españolas. Tenemos uno de los Balnearios de mayor capacidad de la red termal en España, que, por cierto, esta temporada acogimos el Encuentro de Villas termales del país. También más de 365 apartamentos en los destinos de sol de Los Alcázares y Roquetas. Más la Residencia Spa de Felechosa, que tiene el reto de dar un servicio de calidad e innovación en la atención a personas mayores.

En la Residencia estamos avanzando en modelos de atención más personalizados y en la incorporación de tecnología aplicada a los cuidados. En el Balneario, las inversiones van orientadas a cuidar toda la villa termal, con muchas infraestructuras y hectáreas. En las habitaciones, por ejemplo, seguimos ampliando las unidades ya climatizadas. Pero, además, seguir optimizando el uso del histórico manantial y su circuito termal, reforzando su legado.

¿Cuáles diría que son las bases del proyecto social del Montepío?

La base es clara: las personas. El Montepío no es una empresa, ni una institución social al uso; es una entidad minera y obrera, con vocación social.

Nuestra prioridad es atender bien a los mutualistas y garantizar servicios de calidad, pero también mantener ese compromiso solidario que forma parte de nuestro ADN. A través de la Fundación, trabajamos en ayudas sociales, educación y programas que tienen un impacto real en la comunidad, como es el más reciente “Huellas y latidos”, con la memoria social y oral de las Cuencas, como protagonistas de un videopodcast muy social.


Habla de “Huellas y Latidos” ¿qué huella ha dejado el carbón y cómo es hoy el latido de la minería?

El carbón ha dejado una huella profunda, no solo económica, sino social y cultural. Ha configurado un territorio, una forma de vida y una manera de entender la colectividad. Contamos con muchos recursos que en el plano material explican esa historia, pero la voz es especial. Y estamos en un momento crítico porque corremos el riesgo de perder a personas de una generación que, con 90 años, conocieron esa transición entre una minería casi fundacional con otra más industrial.

Hoy el latido sigue ahí, aunque la actividad haya cambiado. Está en la memoria de las personas, en sus historias, en sus valores. Por eso es importante recoger esa memoria oral, el de las emociones en primera persona, y conservarla, porque forma parte de nuestra identidad como sociedad.

El Montepío es una de entidades que impulsó la Cátedra de la Cultura Minera de la Universidad de Oviedo, ¿quién ha sentado cátedra en la lucha minera de las Cuencas?

La idea partió de nuestro socio protector SOMA-FITAG- UGT en el camino para conseguir el objetivo de la declaración de la Cultura Minera como Bien de Interés Cultural BIC; y en el contexto de ese compromiso del Montepío con el legado de las Cuencas, es necesario que entre todos sumemos y aportemos. Más que nombres concretos, han sido generaciones enteras de trabajadoras y trabajadores y familias que han construido una identidad propia a un territorio que llamamos las Cuencas mineras. La historia de la minería no se entiende sin ese esfuerzo colectivo, sin esa forma de entender la vida y la solidaridad.

Esa es la verdadera “cátedra”: toda la amalgama de memoria colectiva, conocimientos, costumbres, emociones… que se ha transmitido y se transmite de padres a hijos. Es una identidad de las Cuencas, pero que ya viaja en el corazón de todos los que se han criado bajo esa Cultura. De ahí que desde el Montepío hablemos tantas veces de Alma Minera.

En los últimos años han impulsado su tradicional almanaque con proyectos socioculturales interesantes. El de este año lleva por título “El patrimonio de los valores”. ¿Cuáles son esos valores en la cuenca del Nalón?

Son valores muy reconocibles en el Nalón, pero también en el Caudal, en el suroccidente minero astur, en Terverga o en Quirós, y me atrevo a decirle que hasta en el resto de las zonas carboneras españolas. Hablamos de una cultura de esfuerzo, de solidaridad, de compañerismo, de sentido de comunidad y sobre todo de unión ante la injusticia.

Son valores que nacen del trabajo en condiciones difíciles y de la necesidad de apoyarse unos en otros. Esa necesidad continúa. Que nadie se equivoque. El mundo puede haber cambiado, pero corregir las injusticias será necesario siempre. Quienes olviden el valor de la memoria de esa lucha cometerán un error importante. Ese patrimonio intangible es tan importante como cualquier otro, porque explica lo que hoy somos.


Recientemente, el Montepío ha alzado la voz ante situaciones convulsas, como la marcha de los mineros de Mina Miura o anteriormente, con la Brigada de Salvamento Minero. ¿Qué papel juega hoy una entidad social como la suya en estos contextos?

El Montepío no puede ni va a mirar hacia otro lado cuando se producen situaciones que afectan directamente a la familia minera: Es parte de nuestra razón de ser.

Lo hemos hecho en distintos momentos, ahora en Mina Miura pero también en otras situaciones complejas anteriores… y lo seguiremos haciendo cuando sea necesario. Siempre desde la responsabilidad y desde nuestro ámbito, pero con una posición clara: estar donde hay que estar.

Estamos alineados con nuestros socios protectores, el SOMA-FITAG-UGT y la Asociación Profesional de Vigilantes y Similares de Minas del Carbón, y con la defensa de principios básicos como el trabajo digno, la seguridad laboral y el respeto a los derechos de las y los trabajadores.

El Montepío es una mutualidad nacida de la solidaridad entre trabajadores. Por eso, sin intervenir en los conflictos laborales, sí creemos que tenemos la obligación de trasladar apoyo, visibilizar estas situaciones y estar al lado de las personas afectadas y de sus familias.

¿Cuál es el balance del programa de ayudas a la Educación de la Fundación Social Montepío?

El balance de este programa es claramente positivo. Hemos cerrado el curso con 156 ayudas concedidas por valor de 19.000 euros, en una línea de trabajo que no es puntual, sino que responde a un esfuerzo sostenido en el tiempo.

El programa de becas alcanza a todas las etapas educativas, desde Primaria y Secundaria hasta Bachillerato, la Formación Profesional y la Universidad, y pone un acento especial en aquellos estudiantes que requieren necesidades específicas de apoyo (NEAE). Para nosotros es importante que nadie quede atrás y que este acompañamiento llegue también a quienes tienen necesidades educativas especiales