Vesuvius, el cierre que no permite la sociedad

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Manifestación en contra del cierre de Vesuvius en Langreo.

El mes de septiembre trajo consigo noticias poco alentadoras para el valle del Nalón. El anuncio de cierre en Langreo de la factoría multinacional anglosajona Vesuvius caía como un jarro de agua fría sobre empelados y vecinos. Una decisión tajante y que parece tener pocos visos de negociación pero que no ha impedido que los 111 trabajadores y sus familias se movilicen contra una medida que, a todas luces, es injusta. Vesuvius no tiene pérdidas, pero si que tiene muchas ganas de ampliar su margen de beneficios. Por eso la decisión empresarial pasa por la deslocalización de la factoría a Polonia, donde la mano de obra es “más barata”. Sus directivos, que hace menos de un año vieron como sus retribuciones se incrementaban, no han dudado en volver a dar un mazazo a la comarca poniendo a 111 familias en la calle. Olvidándose, así, de la mejora de las condiciones realizada para que la empresa se estableciera y de las subvenciones recibidas.

Los directivos de Vesuvius pueden saber mucho de números, pero parece saber más bien poco de personas. Quizás por ello no contaban con la solidaridad de los langreanos, del resto del valle del Nalón y por extensión de Asturias. Al fin y al cabo 111 personas no parece un gran número en comparativa con la pérdida de empleo sufrida durante las últimas décadas.  Sin embargo, al grito de “Vesuvius no se cierra” y “Todos somos Vesuvius” ha comenzado una nueva lucha por la supervivencia del valle del Nalón , que no será la última y tampoco es la primera – tablas hay- . De hecho, hace diez años, la factoría vivió también un intento de cierre que se consiguió, finalmente, reconducir.

Vesuvius es, ante todo, una factoría rentable que cuenta con carga de trabajo y que, además, es muy reconocida dentro de la empresa. Y es aquí donde se manifiesta, aún más, la falta de coherencia de la compañía que tras anunciar  su cierre notificó la concesión de un galardón interno al jefe de producción de la planta langreana destacando “el coraje, la energía, el respeto y el compromiso con los valores de la compañía por parte de los trabajadores”.

Con cabeza y con corazón los empleados, liderados por el presidente del comité de empresa Juanma Suárez Baragaño, han conseguido que Vesuvius seamos todos. Diferentes actos reinvindicativos a los que se ha sumado el conjunto de la sociedad civil, comerciantes y hosteleros que incluso han llegado a cerrar sus negocios, de manera voluntaria, para mostrar su apoyo con los trabajadores. Como no podía ser de otra manera a estos se les ha unido sindicatos, con CCOO – máximo representante en el comité de empresa de Vesuvius – a la cabeza, representantes políticos de todo el valle del Nalón y también representantes del gobierno del Principado de Asturias.

Aspecto que presentaba la plaza del ayuntamiento de Langreo a la llegada de la marcha a Sama.

 Desde que se conociera el anuncio de cierre los actos para decir “NO” se han ido sucendiendo. El primero de ellos y quizás el más duro, es la colocación de una carpa frente a la empresa donde los trabajadores se van turnando para hacer visible su problemática laboral. Además, también protagonizaron una marcha desde la factoría al consistorio langreano donde la alcaldesa del municipio, en representación de todos los grupos, leyó un manifiesto. Al paso de la cabecera se fueron uniendo los vecinos de la zona y también del resto del valle del Nalón viviéndose algún que otro momento emocionante como fue el apoyo de los estudiantes del IES Santa Bárbara de La Felguera. No han dudado tampoco en dormir debajo de un puente con sus familias visibilizando un futuro que podría ser real.

Los 111 de Vesuvius arrastran una marea naranja dispuesta a apoyarlos que  extiende su solidaridad hacia los 17 trabajadores de la fábrica de Miranda de Ebro, en Burgos, también afectados por este anuncio de cierre. Juntos hicieron una marcha desde la factoría langreana hasta Junta General del Principado de Asturias donde se reunieron con representantes políticos para llevar la problemática a Bruselas. Así, poco a poco, van moviendo los hilos y superando los obstáculos. Sin embargo el destino tiende a golpear fuerte. El fallecimiento de David Saiz, de tan solo 39 años, cuando regresaba a Burgos después de participar en la marcha hasta Oviedo ha supuesto uno de los golpes más duros para unos compañeros que aseguran “murió con las botas puestas y luchando”.

Aún con esta tristeza, la lucha debe continuar. El comité de empresa de Vesuvius acudió a finales de septiembre a Bruselas donde se reunieron con el comité europeo de la empresa para exigir ante la jurisdicción británica un proceso inmediato de mediación y abrir un periodo de información y consulta que frene los despidos. En la reunión, el presidente del comité Europeo de Vesuvius, Frank Muller, se comprometió a dirigir una carta a la empresa donde se solicitará la mediación. Mientras tanto CCOO ha anunciando a través de una nota de prensa que de “hacer oídos sordos” el Comité Europeo emprenderá las acciones legales necesarias. Desde CCOO aseguran que una muestra del compromiso de IndustriALL Global Union, sede de las tres federaciones sindicales a nivel mundial la globalización. De hecho, su presidente, Luis Ángel Colunga, aprovecha esa misma jornada para reunirse con la ministra en funciones Reyes Maroto y tratar de primera mano el tema de Vesuvius a fin de reforzar la “postura conjunta y las acciones a emprender dentro de la Unión Europea y del gobierno español para revertir los despidos que Vesuvius tiene intención de ejecutar”. El 2 de octubre, a las siete de la tarde, una nueva marea naranja volverá a inundar las calles de Langreo al grito de Vesuvius no se cierra. La marcha transitará desde el parque Dolores F. Duro de La Felguera hasta el parque Dorado, donde se leerá un manifiesto.  La plantilla de Vesuvius no camina sola. La comarca del Nalón ha hecho suyo este agravio y nadie esta dispuesto a parar hasta que se repare de forma satisfactoria. Todas Asturias se pone en pie para participar en esta lucha, la lucha por nuestra industria, por nuestros empleos… En definitiva, la lucha de nuestro futuro.

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