“No es imprescindible estar en los núcleos nacionales de la moda para poder diseñar”

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Angela Antuña se convirtió en el 2017 en la mejor diseñadora asturiana al ganar el Certamen de Jóvenes Diseñadores de Asturias con una colección inspirada en la naturaleza y la ecología. Tan sólo un año después representaba a la región en el certamen nacional. Desde su taller de costura en Sotrondio nos habla de cómo es este mundo al que ha llegado por vocación tras cumplir su sueño de niña.

La diseñadora Ángela Antuña en su taller de Sotrondio.

-¿Cómo nace tu pasión por el diseño?

-Desde pequeña siempre quise ser modista. Empecé a “coser” en casa, con cuatro años, cuando mi tía me iba aprendiendo. Cosía como me parecía. Hacía vestidos a muñecas relativamente grandes, cortaba una tela que tuviera por casa, me inventaba el patrón; y lo adaptaba a la muñeca que utilizaba de maniquí. Luego, en el instituto, empecé a dibujar mis primeros bocetos pero hasta que no llegué a la universidad no aprendí realmente el oficio. Ahora mismo, aunque hago la parte del diseño, lo que más me sigue gustando es la vertiente artesanal de la confección.

-¿En qué se inspira para hacer los diseños?

-Depende. Cuando empiezo una colección tengo que tener un tema de inspiración. No me fijo en cosas concretas si no que a veces la inspiración me viene tras ver algo en concreto o por una palabra que escuchas. Por ejemplo, la última colección la tengo inspirada en el circo con tejidos con rayas, con el rojo, el blanco, el negro… bueno, y con la asimetría que es la marca de la casa.

Un caso diferente fue la colección del Mar Muerto que presenté al concurso de jóvenes diseñadores. Ahí ya me daban el tema. Tenía que ser una colección que tuviera que ver con la ecología. Tras investigar y buscar sobre qué hacer llegué al Mar Muerto, un lugar que está desapareciendo por la acción del hombre. Me inspiré en sus colores, en sus ondas… Pero a excepción de este caso la inspiración llega porque me fijo en una palabra o en una cuestión en concreto, y partir de ahí hecho a andar la imaginación.

-¿En qué se inspiraba cuando iba al instituto?

-En nada. Yo cogía, dibujaba cuatro vestidos y venga. No tenía ni idea. Empecé a diseñar de verdad cuando llegué a la carrera. Lo que hacía en el instituto era como muy guapino pero, realmente, no sabía lo que era una pinza siquiera. Y hasta que no llegué a la universidad no sabía si lo que dibujaba se podía confeccionar o si sólo era un “dibujo”. Era un poco a lo loco. (Se ríe)

Ángela durante la entrevista con nuestra redactora Bibiana Coto.

-¿Cómo fue la experiencia en el Certamen de Jóvenes Diseñadores de Asturias?

– Iba con la mentalidad de que la colección era buena y, aunque tenía mucha confianza en lo que había preparado, cuando llegué vi que había trabajos muy buenos. La experiencia en sí fue positiva aunque creo que el evento no se mueve demasiado. Este año, la verdad, volví allí a desfilar con la colección como ganadora de la pasada edición y ya vi mejora con respecto al año anterior, con más público y mejor organizado.

-Este proyecto le abrió las puertas para ser la representante de Asturias a nivel nacional. ¿Cómo fue esta nueva experiencia?

-Mucho más enriquecedora. Tu date cuenta que allí llega el mejor de cada región y tienes mucho con lo que comparar, cosas nuevas que ver. En este certamen, a nivel de diseño, se aprende mucho. Yo tenía mi propia visión,- incluso te podría decir que la de Asturias – pero allí ves enfoques totalmente distintos y diferentes. También es cierto que a este certamen normalmente se va con otra mentalidad. Si en el de Asturias iba queriendo ganar en Madrid el objetivo era disfrutar de la propia experiencia.

-Cuando ves a otros diseñadores en qué se fija. ¿Qué le llamó la atención, por ejemplo, en Madrid?

-Me llamó la atención el representante de Galicia. Me gustó porque a parte de que el diseño era elaborado las prendas llevaban mucho trabajo, algo que suelo priorizar sobre el diseño. Era además muy innovador porque llevaba plástico y gomas, y estaba muy bien pensado. Era totalmente distinto a lo mío.

-¿Cómo es este mundo entre bambalinas? ¿Qué es lo que no vemos, desde el diseño del traje hasta el desfile en la pasarela?

-En el tema de los diseños yo tengo la suerte de contar con marca propia y, en ese sentido, nadie me va a echar para atrás diseños o decirme “mira, esto no”, porque realmente la marca es mía y tengo libertad para crear lo que quiera.

En cuanto a desfiles hay que diferenciar entre participar en uno y organizarlo. Cuando participas en un desfile sólo te tienes que preocupar del look de los modelos: ropa, accesorios y demás. Pero cuando lo organizas es mucho más complejo porque tienes que encargarte de todos los detalles. Hace poco organicé un desfile y contacte con las modelos antes, para poder hacerle las pruebas y asignarles los modelos. En Madrid, por ejemplo, me mandaron las medidas de las modelos que iba a tener e hice los arreglos a la ropa antes de ir porque si los tienes que hacer en el momento es mucho más complicado.

-Ahora mismo se encuentra con su nueva colección, que nos puede adelantar de ella.

Orbis Circus es básicamente del mundo circense. Presenté una muestra en el desfile que organicé en Sotrondio con cuatro looks y ahora voy a presentarla entera el viernes 26 de julio en la Fashion Week de Ribadesella con diez modelos.

-Actualmente se encuentra a caballo entre Sotrondio y Madrid. Muchos diseñadores escogen las grandes capitales por estar cerca de los focos de la moda. ¿Cree que es imprescindible?

-No, para nada. Imprescindible no es. Aunque en  mi caso, diseñando desde Sotrondio, el estar aquí lo puede hacer más difícil porque esto es una localidad muy pequeña. Sería diferente si estuviera en Gijón, en Avilés o en Oviedo que ya son ciudades más grandes, aún cuando en Asturias el tema de la moda esté muy parado. Cuando yo fui a Madrid realmente lo hice porque tenía que acabar los estudios. Y si es cierto que allí hay más mundo, que ves otros puntos de vista diferente y que a nivel de diseño es muy enriquecedor. Pero no necesariamente se tiene que estar en una gran ciudad.

-Cuando entrevisto a personas que trabajan a nivel nacional o internacional siempre les pregunto qué es lo que se llevan de aquí que les hace ser diferentes en su trabajo o que les aporta un “plus” con respecto a otros profesionales.

-Buff. Es difícil responder a esta pregunta. Yo creo que lo que me llevo de aquí es el pensamiento colectivo frente al individualista de las grandes ciudades que me hace fijarme en cómo son otros lugares, cómo entienden la vida, cuales son sus costumbres. Intento estudiar e investigar sobre la fuente de inspiración que tenga para poder plasmarlo en mis diseños. Lo hice con la colección de Egipto para la que me tuve que empapar de su mitología, sus dioses, del Libro de los Muertos; se ve también en la colección del circo e incluso se ve en la colección del Mar Muerto donde la imagen que tendríamos de éste, de sus colores, los ocres, los aguamarinas, los blancos, las ondas, se reflejan en el diseño de los vestidos.

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