Laviana sanciona a tres dueños de cánidos por no retirar los excrementos de la vía pública

En 2019, se llevaron a cabo tres campañas de control de chip, en un total de casi 300 cánidos y se multaron a dos personas por dejar excrementos de las mascotas en las vías públicas.

 Los perros, se han convertido en un animal de compañía, muy querido y que conlleva muchos beneficios a sus dueños, pero también implican que deben cumplir una serie de normativas de control establecidas para en base a las ordenanzas municipales relativas a limpieza y tenencia de animales

El Ayuntamiento de Laviana es firme en este aspecto, y quiere evitar que los dueños de perros de la localidad dejen los excrementos de sus mascotas en la vía pública.   La eliminación de las heces de las mascotas requieren una intervención continua de los servicios de limpieza viaria.  Estos excrementos  en la acera, para quién no los vea, puede suponer además una barrera a la accesibilidad, afean los espacios públicos y generan olores e incomodidades.

El objetivo es acabar con los insanos hábitos de quienes no recogen los excrementos y aquí interviene la Policía Local que multará a los dueños que dejen las deposiciones sin recoger en las vía públicas. De hecho, de la Memoria de actuaciones de la Policía Local de 2019,  se extrae que multaron a dos personas por no eliminar dichos residuos, pudiendo ascender las multas hasta los trescientos euros.

Además durante 2019, la Policía Local de Laviana, también llevó a cabo tres campañas de control de chip en cánidos.  Los agentes fueron equipados con un lector de microchips y verificaron que cerca de 300 animales tenían implado el microchip, detectando  que 26 perros carecían de él. De éstos, sus dueños se encargaron de regularizar la situación de 24 y 2 fueron sancionados por no hacerlo.

Laviana es un concejo muy sensible con la tenencia de estos animales de compañía, ya que su número es bastante alto en el concejo. Por ello cuenta desde finales de 2014, con un parque especial para perros en Pola de Laviana, situado en la zona del paseo fluvial, en las cercanías del colegio Elena Sánchez Tamargo.  Así, el recinto permite a los propietarios de animales soltarlos sin los problemas existentes en otras áreas de la localidad. La parcela tiene unos 300 metros de largo y 20 de ancho, unos 6.000 metros cuadrados y cuenta con bancos para los dueños, papeleras especiales para recoger excrementos, una fuente especial para que los perros puedan beber y un «pipi-can», un aparato que sirve para que los animales realicen sus necesidades.

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