“La Guerrera del Valle tenía que ser una mujer que representara el espíritu de lucha de esta zona”

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Beatriz Alonso es una escritora felguerina cuya pluma viene cautivando, desde hace varios años, a multitud de lectores. Autora de obras como “Perdida en el viento”, “La Guerrera del Valle”, “Corazones Mercenarios” o “Su Mejor interpretación”  presentó recientemente en el Centro de Creación Escénica “Álvarez – Novoa” su nueva obra: “El viaje de Catula Prim”. Una ficción que traspasa la línea temporal para acercarnos a la historia del primer campo de concentración en Europa.

  • Siempre se dice que la pasión por escribir llega después de la pasión por leer. ¿Cómo fue en su caso?

Empecé a leer siendo cría, cuando estuve enferma durante meses y tuve que guardar cama. Mi familia me llevaba literatura infantil y así surgió una afición que dura hasta hoy. En aquellos meses también comencé a escribir como manera para entretenerme. Pequeños relatos, redacciones, incluso un diario.

  • Escribía el diario pensando en un “yo futuro”. ¿Quería ya comunicar?

-Escribía lo que me pasaba y no pensaba en mucho más. Lo de querer transmitirlo a los demás llegó más tarde. De hecho, con el nacimiento de mi primera hija sí que comencé a escribir un diario para transmitirle mis sentimientos, las sensaciones que tenía, el hecho de que ella estuviera aquí conmigo. Y a día de hoy, por temporadas, lo sigo haciendo.

  • “La Guerrera del Valle” consiguió gran aceptación de público y crítica. ¿Qué significa para usted?

– Pues tengo especial cariño por la historia porque la gente la aceptó como algo propio. Le gustaba leer el pasado de la zona y los lugares de aquí, verlos en una historia y ver la fuerza de los personajes aún cuando “La Guerrera del Valle” es una fantasía con tintes totalmente épicos y con personajes que, realmente, no existieron. Yo creo que atrajo a la gente porque reflejaba el espíritu de lucha que aquí tenemos.

  • ¿Por qué una mujer como protagonista?

– (Se ríe). Porque sí, porque nosotras en la cuenca siempre fuimos muy guerreras y tenía que ser una mujer que, aunque en ningún momento luche a golpe de espada, utiliza otras armas para imponerse. Y también porque de esta misma época es la leyenda de las cien doncellas que no deja de dar a entender el poco valor que tenían las mujeres por aquel entonces. La figura de Nora, como guerrera, era algo muy simbólico.

  • ¿Qué podemos encontrar en tu última novela, “El viaje de Catula Prim”?

-Pues sobre todo un acto de justicia moral. Catula ha sido para mi un intento de visibilizar un episodio como fue el campo de concentración de prisioneros de la isla de Cabrera. Durante la guerra de independencia contra los franceses más de trece mil prisioneros fueron confinados en ella sin víveres ni agua potable. Había mujeres y niños. Los periodistas de la época narran en él episodios de canibalismo, agresiones físicas hasta matarse por un poco de agua del reguerín que había. Y sin embargo, esta historia es desconocida. Fue el primero de Europa, pero no fue el último. No aprendimos.

La escritora langreana Beatriz Alonso con su último libro ‘El viaje de Catula Prim’

“No podía dejar el campo de concentración de Cabrera en el olvido, era una cuestión de justicia moral”

  • ¿Cómo hace el proceso de construcción de personajes? Se fija en personas reales.

-No, la verdad es que no. Otra cosa es que si que coja anécdotas reales y añada literatura.

  • La mayor parte de sus obras están ambientadas en Asturias e, incluso, en esta propia zona. Es indispensable para usted ambientar sus novelas en lugares conocidos.

-Sí, hay que ser muy hábil y tener mucha destreza para salir de lo que tú conoces y escribir sobre otros lugares. Hay escritores que lo hacen y son muy buenos, pero yo no podría. Yo puedo escribir sobre Nueva York pero no sé como es la gente allí más que por lo que he leído y visto en la televisión y el cine. No sé como es el ambiente real de un bar o cómo son los neoyorkinos. Personalmente escribo mejor sobre lo que conozco.

  • Para los que aún no la conozcan tenemos que decir que lo que escribes en novela romántica histórica o ficción histórica, no sé muy bien cómo definirlo porque en sus obras se ve una gran documentación detrás. A priori hablar de novela romántica está “mal visto” sin embargo tiene mucho público y tiene un público que, además, es muy crítico. Ya no vale el folletín rosa si no que se pide más. ¿Qué referentes tienes como escritora?

-Toco un poco de todo. Hace años comencé a leer novelas históricas. Muchas eran trilogías que caían en mis manos. También he leído mucha novela decimonónica. Me gustan las hermanas Bronte o Jame Austen, aún cuando no es el tipo de novela que yo escribo. Y luego me gusta mucho la literatura inglesa en general y sobre todo la clásica. El año pasado, por ejemplo, me pidieron hacer el prólogo de la novela “Indiana” de George Sand y bueno, la verdad es que me dejé atrapar por la historia y por la época que vivieron esas mujeres.

  • ¿Cómo fue hacer ese prologo?

-Apasionante porque tuve que conocerla a fondo, leer su biografía y saqué en conclusión que posiblemente fue una de las escritoras más libres de su tiempo. Escribió y vivió como quiso, tuvo los amantes que quiso sin dar explicaciones sociales por ello y fue libre. Y eso es algo que me llama mucho la atención porque no era lo propio en la época en la que se encontraba.

  • Sus novelas gustan mucho. Salvando las distancias la podríamos considerar una “Corin Tellado” en potencia.

-(Se ríe). Ay, no,… que más quisiera. Corín Tellado dentro de su género inició a muchísima gente en la lectura, gente que no había leído nunca un libro. Y, aunque es verdad que muchas veces fue considerado un género de segunda o incluso de tercera, sus novelas llegaron a todo el planeta.

Yo, la verdad, tampoco quiero que mis novelas sean catalogadas como románticas porque las considero más bien ficción histórica. Siempre quiero ir más allá del chico conoce a chica y se enamoran, me gusta hablar en ellas de mitología, de política, de sucesos históricos que luego novelo… En  definitiva intento alejarme un poco del arquetipo puro de la novela romántica. No sé si al final lo consigo o no, pero desde luego esa es mi intención.

  • ¿Va a continuar siendo embajadora de nuestra tierra a través de sus novelas?

-Ojalá pueda. Yo lo que quiero es seguir teniendo respeto por el lector. No me gustaría que cualquier cosa que escribiera por el simple hecho de que estuviera hecha aquí, valiera.

Tampoco tengo un gran nombre aunque es verdad que las historias llegan a la gente que las lee. A los de aquí les gusta leer sobre historias y sitios conocidos, y los que no conocen esta tierra pueden tener un pequeño “contacto”.  Y yo, la verdad, me siento orgullosa de ello.

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