Carboneras, literatura de las nuestras

Aitana Castaño y Alfonso Zapico sacan a la luz su segundo libro compartido, un compendio de relatos ubicado en un pueblo minero de los años sesenta

Portada de ‘Carboneras’.

“Carboneras”. Una sola palabra que en el valle del Nalón evoca a mujeres “paliando” el carbón y también el recuerdo de todas las que fueron madres, abuelas, tías, novias o hermanas de muchos habitantes de esta cuenca minera, y que se ganaron la vida con el sudor de su frente, el cansancio de sus pulmones y la dureza de sus manos.

Desde este otoño de 2020, “Carboneras” también es el segundo libro que sacan a cuatro manos la periodista langreana Aitana Castaño y el ilustrador blimeín Alfonso Zapico. El libro, editado por Pez de Plata, estará en todas las librerías a partir del 23 de noviembre. Y, si la situación epidemiológica lo permite, será presentado el día 27 de noviembre en el Cine Ideal de Ciañu.

“Trabajaban en las tolvas eligiendo el mejor mineral y descartando el resto de piedras o la madera. Cuidaban de las casas, de las familias, de los niños, de los mayores y a casi siempre también se cuidaban entre ellas. Todo el polvo del carbón de las minas asturianas pasaba por sus pulmones. Luchaban contra la silicosis, contra el olvido, contra una sociedad que las ignoraba y contra ellas mismas y sus destinos. Eran, las carboneras. O lo que es lo mismo, eran las madres, abuelas, tías, hermanas, vecinas, amantes y esposas de todos los niños de humo que nacieron, se criaron y murieron con las cuencas mineras metidas en el corazón”. Así se presenta el nuevo libro Castaño y Alfonso Zapico. Una declaración de intenciones que, según los propios autores, busca continuar con la misma filosofía de su primer libro junto, Los Niños de Humo (Editorial Pez de Plata), publicado en 2018 y todo un récord de ventas con más de 6.000 ejemplares vendidos y cerca ya de la sexta edición. La filosofía es sencilla: Seguir apostando por contar las cuencas mineras parándose a degustar  las historias personales de sus gentes y deleitándose en este caso en unas mujeres que, si bien recordadas por el acervo popular, nunca tuvieron muchos rincones que las homenajearan. Hay en las cuencas dos: El monumento a les Carboneres de La Encarná, en San Martín del Rey Aurelio y la Carbonera de Sama, aunque en este segundo caso, lo cierto es que la estatua está erigida en honor a Luis Adaro y fueron los langreanos los que, con el tiempo, renombraron el monolito al que todo el mundo conoce ya como “La Carbonera” y que es, además, un emblema de Sama como pocos.

“Las carboneras son las herederas de una tradición minera que guardaba para ellas un escondido rincón del que, solo a veces, se las saca para recordar que existieron. Y sus vidas están llenas de llantos, de amores y de historias”, explica Castaño que continúa: “Este libro cuenta una de esas historias de mujeres o 16 historias, según se mire”.

Los relatos se localizan en un tiempo que puede ser cualquier año entre finales de los años cincuenta y principios de los años sesenta. Y el espacio, aunque aparecen muchos nombres conocidos y reales, se localiza en Montecorvo del Camino (un lugar ficticio del universo que Alfonso Zapico dibujó y creo para contar la Revolución del 34 en la trilogía La Balada del

Norte de la editorial Astiberri). La autora de”Carboneras” apunta que los relatos son de una época en la que “a todas las batallas de estas mujeres también había que sumar la de una clase dirigente represora que no dudó en hacer de las comarcas carboníferas uno de sus laboratorios de torturas”. “Ellas, que trabajaban escogiendo el mejor carbón, también tuvieron que elegir muchas veces entre su dignidad y el hambre. No siempre ganaron”, concluye.

Y claro, no solo hay mujeres carboneras, también hay amas de casa, madres abnegadas, mujeres luchadoras que durante los peores años de las huelgas dieron el do de pecho por la dignidad de los suyos, mineros sedientos de justicia, guardias civiles llenos de un rencor que no siempre se sabía de dónde provenía, curas obreros y tenderos de esos que apuntaban en las libretas las deudas de las familias que después, ellas, las madres, abuelas e hijas, iban pagando poco a poco cuando las cosas iban mejor. También se habla de emigración, política y económica, y hasta se da un salto al Atlántico que nos lleva a recorrer las calles de Buenos Aires.

Tras el éxito cosechado con “Los Niños de Humo”, Castaño y Zapico se adentran ahora en la vida de una generación de habitantes de las comarcas mineras que rozan ahora los ochenta años (por arriba y por abajo), y que vivieron en sus propias carnes, en primera línea o en el gallinero (muy importante esto del gallinero cuando leáis el libro), el devenir de un mundo que iba mucho más rápido que sus derechos, en muchos casos.

Además de la presentación langreana, en el Cine Ideal de Ciañu el 27 de noviembre, los autores tienen previstas algunas otras fechas de presentación. En la primera semana de diciembre, Carboneras se presentará en Oviedo y a finales de mes, participará en el “FIASCO”, que ha organizado una cita con los autores en un “anexo” del festival que tuvo lugar en octubre en el concejo de Mieres.

No sabemos si “Carboneras” será la última incursión de los dos autores en un episodio literario más, a cuatro manos, de la historia de las cuencas mineras. De momento sabemos que es el segundo y merece la pena. Disfrutémoslo.

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